viernes, 28 de diciembre de 2018

Novedades diciembre 2018


   1   Absolución / Luis Landero.. -- Barcelona : Tusquets, 2014.

   2   Amberes / Roberto Bolaño.. -- [Barcelona] : Alfaguara, 2018.

   3   El ángel de la creación : diálogos y entrevistas / José Ángel
Valente ; edición de Andrés Sánchez Robayna.

   4   El arte de crear personajes : en narrativa, cine y televisión
[Libro] / David Corbett ; traducción, Santiago Tena.. -- Barcelona
: Alba, 2018.

   5   Un baile de máscaras / Sergio Ramírez.. -- [Barcelona] :
Debolsillo, 2018.

   6   Berta Isla / Javier Marías.. -- Madrid : Alfaguara, 2017.

   7   Bomarzo / Manuel Mujica Laínez ; preliminar de Marcos-Ricardo
Barnatán.. -- Barcelona : Seix Barral, 2010.

   8   Bosquejo de Europa / Salvador de Madariaga ; estudio
introductorio de José María Beneyto.. -- Madrid : Encuentro [etc.],
 2010.

   9   Bravura / Emmanuel Carrère ; traducción de Jaime Zulaika.. --
Barcelona : Anagrama, 2016.

   10   La caída de Madrid / Rafael Chirbes.. -- Barcelona : Anagrama,
2016.

   11   Cara de pan / Sara Mesa.. -- Barcelona : Anagrama, 2018.

   12   El cartógrafo : Varsovia, 1:400.000 / Juan Mayorga ; con un
ensayo de Alberto Sucasas.. -- Segovia : La uÑa RoTa, 2017.

   13   Cavilaciones y melancolías : diarios 2016-2017 / José Jiménez
Lozano.

   14   El cero y el infinito / Arthur Koestler ; traducción de Eugenia
Serrano Balanyà ; prólogo de Mario Vargas Llosa.. -- Barcelona :
Debolsillo, 2013.

   15   La civilización del espectáculo / Mario Vargas Llosa.. --
Madrid : Alfaguara, 2012.

   16   Concepción Arenal : la caminante y su sombra / Anna Caballé..
-- Barcelona : Taurus, 2018.

   17   La conjura de los necios / John Kennedy Toole ; traducción de J.
 M. Alvarez Flórez y Ángela Pérez.. -- Barcelona : Anagrama, 2017.

   18   Las damas negras : novela policiaca escrita por mujeres
/Josefina de Andrés Argente, Rosa García Rayego, eds.. -- Madrid :
Fundamentos, 2011.

   19   Deslenguados : el nuevo español y el uso correcto de nuestro
idioma / Julio Somoano.. -- Madrid : Planeta, 2011.

   20   Diarios / Alejandra Pizarnik ; a cargo de Ana Becciú.. --
Barcelona : Lumen, 2016.

   21   Diccionario de las mitologías / Yves Bonnefoy.. -- Barcelona :
Backlist, 2010.

   22   Dietario voluble / Enrique Vila-Matas.
 
   23   Diván de poetisas árabes contemporáneas / Presentación Adonis;
Edición y traducción, Jaafar Al Aluni.. -- Guadarrama, Madrid :
Ediciones del Oriente y del Mediterráneo,2016.

   24   Los dominios del español: guía del imperialismo lingüístico
panhispánico / Juan Carlos Moreno Cabrera.. -- Madrid : Sintesis,
2015.

   25   El buen uso del español / Real Academia Española, Asociación de
Academias de la Lengua española ; redacción Eugenio Cascón Martín..
 -- Barcelona : Espasa, D.L. 2013.

   26   Elipses : ensayos, 1990-2016 / Juan Mayorga ; incluye una
conversación con Ignacio Echevarría.. -- Segovia : La uÑa Rota,
2016.

   27   En la orilla / Rafael Chirbes.. -- Barcelona : Anagrama, 2014.

   28   Erasmo, hombre de mundo evasivo, suspicaz e impertinente
(misántropo, borrachín, pendenciero) / Carlos Clavería Laguarda..
-- Madrid : Cátedra, 2018.

   29   Exploradores del abismo / Enrique Vila-Matas.. -- Barcelona :
Anagrama, 2007.

   30   Expression orale : niveau 2 / Michèle Barféty, Patricia
Beaujouin.. -- [Paris] : Clé international, 2018.

   31   Famélica / Juan Mayorga ; con un ensayo de Fernando Broncano..
-- Segovia : Ediciones La uÑa RoTa, 2016.

   32   Farándula / Marta Sanz.. -- Barcelona : Anagrama, 2015.

   33   Feliz final / Isaac Rosa.. -- Barcelona : Seix Barral, 2018.

   34   Gramática árabe / F. Corriente.. -- Barcelona : Herder, D.L.
2012.

   35   Hablar y escribir correctamente: Grámatica normativa del
español actual / Leonardo Gómez Torrego.. -- Madrid : Arco Libros,
2011.

   36   Hamelin ; La tortuga de Darwin / Juan Mayorga ; edición de
Emilio Peral Vega.. -- Madrid : Cátedra, 2015.

   37   La Hermana de Katia / Andrés Barba.. -- Barcelona : Anagrama,
2012.

   38   Interacción del color / Josef Albers ; traducción de María
Luisa Balseiro.. -- Madrid : Alianza, 2017.

   39   Interculturas, transliteraturas / M. M. Espagne ... [et al.] ;
introducción y compilación de textos, Amelia Sanz Cabrerizo (Grupo
LEETHI).. -- Madrid : Arco Libros, D.L. 2008.

   40   La estrategia del pequinés / Alexis Ravelo.. -- Barcelona :
Alrevés, 2017.

   41   Las edades de Lulú / Almudena Grandes.. -- Barcelona : Tusquets,
 2018.

   42   Lope de Vega el verso y la vida / Antonio Sánchez Jiménez.. --
Madrid : Cátedra, 2018.

   43   Lo que no está escrito / Rafael Reig.. -- Barcelona : Tusquets,
2012.

   44   Las manos pequeñas / Andrés Barba.. -- Barcelona : Anagrama,
2008.

   45   Mudar de piel / Marcos Giralt Torrente.. -- Barcelona :
Anagrama, 2018.

   46   Un incendio invisible / Sara Mesa.. -- Barcelona : Anagrama,
2017.

   47   Novelas del desencanto : (1992-2003) / Manuel Vázquez Montalbán
; edición e introducción de Georges Tyras.. -- Barcelona : Espasa
: Círculo de Lectores, 2015.

   48   Una Novelita lumpen / Roberto Bolaño.

   49   Pan : de los papeles del teniente Thomas Glahn / Knut Hamsun ;
Traducción del noruego de kirsti Baggethum y Asunción Lorenzo.. --
Barcelona : Anagrama, 2013.

   50   Perder teorías / Enrique Vila-Matas ; prólogo de Liz Themerson..
 -- Barcelona : Seix Barral, 2010.

   51   El Peso del corazón / Rosa Montero.. -- Barcelona : Seix Barral,
 2016.

   52   El pianista / Manuel Vázquez Montalbán ; edición de José
Colmeiro.. -- Madrid : Cátedra, D.L. 2017.

   53   La Pista de hielo / Roberto Bolaño.

   54   Podemos fabricarte / Philip K. Dick ; traducción de Juan
Pascual Martínez.. -- [Barcelona] : Minotauro, D. L. 2018.

   55   Porque ella no lo pidió / Enrique Vila-Matas.. -- Barcelona :
Lumen, 2016.

   56   Reikiavik [Texto impreso] / Juan Mayorga ; con un ensayo de
Fernando Broncano.. -- Segovia : Ediciones La Uña Rota, 2015.

   57   El reino animal / Sergio Ramírez.. -- Madrid : Santillana, 2006.

   58   República luminosa / Andrés Barba.. -- Barcelona : Anagrama,
2017.

   59   Las rosas del sur / Julio Llamazares.. -- Barcelona : Alfaguara,
 2018.

   60   Las rosas de piedra / Julio Llamazares.. -- Madrid : Santillana,
 DL 2010.

   61   Según la luz : (cuadernos de viaje 1993-2015) / Melchor López..
-- Gijón : Trea, 2018.

   62   Sociolingüística del español : desarrollos y perspectivas en el
estudio de la lengua española en contexto social / José Luis Blas
Arroyo.. -- Madrid : Cátedra, 2012.

   63   Una sombra entre los dos / Elisabeth Mulder ; prólogo y edición
de Pepa Merlo.. -- Valenciana de la Concepción : Espuela de Plata
(Sevilla),2018.

   64   Taxi / Carlos Zanón.. -- Barcelona : Salamandra, 2017.

   65   El trabajo de fin de grado : guía para estudiantes, docentes y
agentes colaboradores / Virginia Ferrer, Moisés Carmona, Vanessa
Soria (editores) ; Antonio Bartolomé... et al.].. -- Madrid :
McGraw Hill, 2012.

   66   El tráfago del mundo : cartas de Octavio Paz a Jaime García
Terrés, 1952-1986 / Octavio Paz ; compilación, prólogo y notas,
Rafael Vargas.

   67   La trampa de la diversidad : cómo el neoliberalismo fragmentó
la identidad de la clase trabajadora / Daniel Bernabé.. --
Argentina [etc.] : Akal, 2018.

   68   Transhumanismo : la búsqueda tecnológica del mejoramiento
humano / Antonio Diéguez.. -- Barcelona : Herder, D.L.2017.

   69   (Tras)lúcidas : poesía escrita por mujeres (1980-2016) /edición,
 selección y prólogo de Marta López Vilar.. -- Madrid : Bartleby,
2016.

   70   Velocidad de los jardines / Eloy Tizón ; edición revisada por
el autor.. -- Madrid : Páginas de Espuma, 2017.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Belén Lorenzo Francisco: «Como escritora soy más efectiva cuanto más breve»

Belén Lorenzo Francisco (Santa Cruz de La Palma, 1980) es licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Laguna y en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de La Rioja. Algunos de sus cuentos y poemas han aparecido en diversas publicaciones digitales, como La esfera culturalEn sentido figuradoRevista PeriploMicrofilias y el fanzine Ruido, así como en las antologías Autores en La Palma y Tenerife, paisaje de palabras. Ha publicado los libros Breve historia de un cuento que soñada con ser un título (Cartonera Island, 2014), Leo en las calles (Fundación Canaria Mapfre Guanarteme, 2016) y la obra colectiva Leyendas de La Palma (Cartas Diferentes, 2016). A pesar de todo (Escritura entre las nubes, 2017) es su primer libro de aforismos, con lo que, de este modo, pasa a engrosar la nómina de aforistas canarios, de la que forman parte autores como Antidio Cabal, Noel Olivares, Bruno Mesa, María José Alemán, Sergio García Clemente y Manuel Feria. Asimismo, mantiene los blogs literarios Todas las palabras cuentanRelatos para leer de pie y Máximas bajo mínimos.

Belén Lorenzo Francisco
-¿Qué es lo que le ha llevado, en su calidad de creadora, a comprometerse con un género literario tan particular como el aforismo?

En realidad, he llegado al aforismo a través de la evolución de mi propia escritura y, también, he vivido ese camino como un ejercicio de honestidad hacia mi forma de ser. Empecé como microrrelatista hace algunos años, escribiendo textos que poco a poco se hicieron cada vez más breves, hasta que un día caí en los aforismos sin darme cuenta. Fueron los lectores los que notaron esa evolución de la que yo no fui consciente y que, por otra parte, era lógica: soy concisa por naturaleza. Me gusta escuchar más que hablar, y cuando hago lo primero, intento buscar lo central del discurso, voy separando lo anecdótico de lo fundamental. Cuando escribo aforismos hago lo mismo: elimino mentalmente todo lo que sobra hasta quedarme con la idea. Luego hay que buscarle una forma, y es entonces cuando el aforismo termina adquiriendo una personalidad propia.

-Entre los diferentes tipos de aforismos que conocemos (el satírico, el poético, el moralista, el reflexivo), ¿dónde ubicaría los suyos?

Nunca los ubicaría en un único tipo, pero, de elegir uno, me quedaría con el reflexivo. En el fondo, todos mis aforismos lo pretenden, aunque a veces lo hacen de una manera más poética, y otras lo intentan buscando una sonrisa o el encogimiento del corazón. Pero siempre tienden a provocar un movimiento en la mente, nunca son meros juegos de palabras. Aun así, la clasificación de los aforismos no es algo que me preocupe. Nacen con una identidad propia y los acojo como míos sin etiquetarlos, igual que hago con otros textos. En realidad, solo me preocupo de escribir: a veces la frontera entre un hiperbreve, un poema o un aforismo es muy difusa e, incluso, interpretable. Es algo en lo que ni siquiera pienso.

-El aforismo, si bien aspira a la pureza de lo conciso, no se encuentra regulado por una extensión específica; los suyos, no obstante, se caracterizan por la brevedad. Son directos, categóricos y alejados de toda grandilocuencia...

Sí, me gusta que sean directos y rápidos como flechas: dan en el centro de la cuestión o, al menos, lo intentan. Como lectora, me acerco a todo tipo de escrituras, pero como escritora soy más efectiva cuanto más breve. Si intento extenderme, me falseo, o así lo siento. Por otra parte, la grandilocuencia no ha sido nunca mi fuerte. Prefiero lo simple, lo sencillo y cercano, tanto a nivel personal como en la literatura.

-Uno de los aciertos de A pesar de todo es que no resbala sobre la piel de plátano, me refiero a que mantiene un tono medio bastante equilibrado; no incurre en caídas bruscas ni abundan en él los lugares comunes que hagan palidecer los hallazgos. En este sentido quisiera saber su opinión sobre el carácter de lo compacto aplicado a un libro de aforismos, ya que, al tratarse de un género que tiende a la brevedad, el lector puede pensar que el diseño y montaje de un libro de esta naturaleza presenta menos dificultades que los de mayor extensión.


Cubierta del libro A pesar de todo
Al contrario, sí que presenta dificultades, pero tal vez diferentes a las de otros géneros. Por ejemplo, un libro de aforismos se presta a ser leído de manera aleatoria, así que el nivel de selección debe ser muy alto. En el caso de A pesar de todo, dejé fuera cien aforismos: de los trecientos que tenía, me quedé con doscientos. Y lo hice así precisamente para que fuese un libro lo más equilibrado posible, sin textos de relleno. También busqué la variedad de emociones evitando que los aforismos de un mismo tema quedaran cerca. Esos fueron mis dos objetivos principales en cuanto a la estructura, y así lo hice. Existen otras soluciones, como dividir el contenido en secciones, pero en este caso preferí no hacerlo así para que cada aforismo actuara como un «chispazo», como algo que se produce de repente y capta tu atención de forma inmediata.

-Es cierto que por su libro bucean diferentes temáticas, pero perseveran una serie de aforismos sobre la condición humana que pueden entenderse como un refrescante paseo en el que se citan la burla, el desencanto y el escepticismo, y donde nunca parece desprenderse de la sonrisa maliciosa. Enumero unos cuantos: «La duda es una ecuación que se despeja con el tiempo»; «El arrepentimiento es una herida que no termina de cerrar»; «Dar refugio a alguien es compartir nuestra intemperie»; «La felicidad era el momento en el que leíste que la felicidad era el momento»; «En todo orden hay un caos luchando por manifestarse».

Gracias, me gustó esa imagen del «refrescante paseo». En realidad, es precisamente eso lo que hacemos todos en la vida: pasear, observar el camino, interpretarlo, disfrutar de él, o no... Y, en algunos casos, contarlo: escribirlo en mi caso, pintarlo en el de los artistas, etc. A pesar de todo está lleno de temas universales más que personales porque hay lugares de ese paseo por los que andamos en un momento u otro, sin excepción. Y muchas veces caigo en la ironía o la sonrisa porque mi carácter es así: sonriendo y buscando el lado simpático de las cosas se pasea mejor.

-Es una realidad que, desde hace unos años, nuestro país ha experimentado un auge del género aforístico. ¿Qué opinión le merece el fenómeno? ¿Piensa que las nuevas tecnologías han sido determinantes en la intervención de dicho proceso?

Los géneros breves, aunque es cierto que no son nuevos, son lógicos en una sociedad que carece de tiempo. En ese sentido no es de extrañar la proliferación e, incluso, el exceso de aforismos con mejor o peor fortuna. Las nuevas tecnologías, que sin duda ayudan a la difusión y a la lectura de aforismos, a veces se vuelven tiranas: es demasiado fácil caer en el comentario simple que solo busca la aceptación en las redes. En ese sentido, es necesario pausar e invertir el poco tiempo que tenemos en dejar que el aforismo madure. Es decir, debemos olvidarnos de la inmediatez si queremos conseguir sentencias que realmente merezcan perdurar.

-El sociólogo alemán Ulrich Beck postuló en la década de 1980 el concepto de «ociedad del riesgo» para definir el período de la posindustrialización previo a la caída de la Unión Soviética. Con posterioridad otro sociólogo, el polaco Zygmunt Bauman, acuñó el término «Modernidad líquida» para referirse a las consecuencias derivadas del marco social esbozado por Beck; entre ellas Bauman menciona la incertidumbre, el nomadismo y el individualismo. Tras la consolidación de las nuevas tecnologías podemos añadir la rapidez, lo instantáneo y lo inmediato. Sobre este escenario de incertidumbre, técnica, individualidad e inmediatez, ¿piensa que el aforismo –o el proverbio o la máxima e incluso el eslogan– es el género adecuado para satisfacer las necesidades críticas de los sujetos? Yendo un poco más allá: ¿cuál debería ser, a su juicio, la tarea del aforismo en la elaborada saturación informativa que padecemos?

«Advertencia: un buen aforismo puede provocar cambios», digo en el libro, y creo que es así. Los aforismos ayudan a centrar la atención sobre algo, a reflexionar y, en última instancia, a producir cambios. No son para leer y olvidar. Al contrario, pueden quedarse anidando en nuestro interior hasta ir más allá de él. En ese sentido, y teniendo en cuenta el loco mundo en el que vivimos, los aforismos pueden y deben aportar un poco de cordura.

-Por último, ¿qué les diría a los lectores para que se aproximen a las páginas de A pesar de todo?

Les recomendaría que lo hagan con tranquilidad, despacio, tomándose su tiempo. Y que se olviden de lo que han leído en esta entrevista, porque «a pesar de todo lo escrito, a veces sobran las palabras».

Por Benito Romero

sábado, 15 de diciembre de 2018

Monográficas Çedille 8 (2018)

          Como cada otoño te traemos el monográfico de la Revista de estudios franceses Çedille. Aunque puedes obtener toda la información accediendo desde el enlace, hemos incluido el índice, como avance de los contenidos que te vas a encontrar.  Deseamos que esta monografía sea de tu agrado, y disfrutes con todos, y cada uno de sus artículos..


Indice

Désir et appartenance : regards croisés 

Brigitte Le Juez & Hélène Rufat

Avant-propos

Brigitte Le Juez

Questions de mémoire et d’identité en espace post-atomique dans H Story de Nobuhiro Suwa et Nagasaki d’Éric Faye

Hélène Rufat

Comment Gatzo et Pascalet (d’Henri Bosco) découvrent l’altérité de leur amitié méditerranéenne, avec Ananké et l’Hydre de Lerne en filigrane

Benedetta Carnali

Michel Tournier et le mythe de l’androgyne : entre philosophie et religion

María del Rosario Álvarez Rubio

Covadonga et Pélage : le lieu de mémoire d’un héros national dans les littératures espagnole et française du XIXe siècle

Roumiana Stantchéva

Le roman-fugue – modèles et réalisations

Sonia Dosoruth

Fantasmer le passé pour réécrire le présent : une étude de La Diligence s’éloigne à l’aube de Marcelle Lagesse, écrivaine mauricienne.


Nos vemos en Çedille...hasta el próximo número...

viernes, 14 de diciembre de 2018

Aida González Rossi: «Siempre tuve claro que yo no quería hacer las cosas como los otros»

Aida González Rossi, tinerfeña, 23 años, es periodista y escritora. Ha colaborado en los espacios radiofónicos Recovecos y Poetas en Serie (PenS), ha sido guionista de La Calle Habla y dirigido y presentado el programa musical El Rompeolas. Sus poemas han aparecido en revistas, webs y fanzines como Oculta Lit, Dragaria, Digo.palabra.txto o La Zine. Asimismo, ha participado en diversos encuentros literarios, tanto regionales a nivel nacional. En diciembre de 2017 obtuvo el XX Premio Internacional Julio Cortázar de Relato Breve de la Universidad de La Laguna por su obra Casas, desiertos o bosques. Deseo y la tierra (2018), su primer libro publicado, es una plaquette que ha visto la luz en Cartonera Island, iniciativa sin ánimo de lucro dirigida por Ernesto Suárez y Carlos Bruno Castañeda. Desde 2016 escribe en el blog La Ciudad (aidarossi.wordpress.com).

Aida González Rossi

-Tal y como queda precisado en el título, tu libro se estructura en torno a dos conceptos, «deseo» y «tierra», a partir de los cuales desarrollas un personal itinerario poético y reflexivo. El poema inicial comienza así: «la tierra. un hogar. en ella resido me abro me aplano». Más adelante, describes el deseo como «un campo una cabaña en la que el fuego empieza a crecer». En otro de los textos sostienes que cuando por fin aprendiste el deseo quisiste «escuchar qué dice la tierra». Y el último poema –el titulado precisamente “deseo y la tierra”– puede interpretarse como un combate nada sutil que libras con ambos conceptos, saldándose con una frase rotunda: «ya eres mujer». ¿Qué te impulsó a realizar esta cartografía de la identidad desde la simbología «tierra/hogar» y «deseo/fuego»?

La tierra y el deseo están en tensión constante en el libro. El yo poético se sabe desbordado, aterrado e incluso pasivo ante esta guerra; el deseo y la tierra conquistan terreno, lo dejan, ceden, incendian o inundan, pegan al suelo, marcan y se anulan el uno al otro porque el deseo no puede germinar en la tierra. No es que no lo haga: es que no puede. Dentro de ese tirar que parece eterno pero que nunca se mantiene hay agujeros, alcantarillas en las que no existe lucha, ratos en los que te encierras en tu cuarto y consigues protegerte de ti misma y de los otros. De ti misma; del deseo; de los otros; de la tierra. En esos entre, o sea, fuera de la «tierra/hogar» y del «deseo/fuego», como tú apuntas, aparece un tercer elemento que no termina de constituirse como tal, que linda con el hogar y con el fuego pero que no dialoga con ellos ni hace ruido (por lo tanto, se busca y se teme): el aburrimiento. La inactividad. Un silencio que no existe, que no es: existe lo que no se está haciendo, lo que no se está deseando, lo que no te está haciendo daño, y eso hiere y también obliga a hablar. Porque todo obliga a hablar: hablar es la defensa, lo único que puede hacerse cuando lo tiñes todo pero no controlas nada, cuando el vaho que sale de ti es lo que no te deja tranquila. O lo que hace que no te adaptes para quedarte tranquila.

La tierra es, entonces, el hogar, pero el hogar entendido como suelo, como todo lo que se conoce y sobre lo que se ha crecido. Las voces de la gente. Las normas de la familia. Lo que dicen de ti. Lo que eres, pero sin que en esa definición entre lo que de verdad eres; tú, pero callada y sentada en una silla y vestida de turquesa y no de negro, de tachuelas, de lo que has erigido. Lo que se coloca, en fin, en el plano de lo cotidiano y de lo que debes respetar; todo lo que está fuera y que no es tuyo, pero sí. Y el deseo es eso que descubres o que aprendes, que jamás pensaste que crecería ahí, y que los demás no saben que está: hambre, pero no solo como disconformidad o como necesidad de llenar un hueco o de saciarse, sino como característica que eleva al individuo a un plano embrujado, tembloroso, llenísimo; a un plano que también hiere, pero que hiere de belleza porque la belleza no llega a alcanzarse. Porque nada responde. Nada quita la sed. Es lo que Amélie Nothomb, jugando un poco con Nietzsche, llama superhambre. Querer comer. Aunque estés empachada. Empacharte y ser ese empacho. Querer que te toquen. Pero no la tierra (y la tierra es lo único que existe). De ahí, quizá, el choque: el deseo no se sacia con la tierra y la tierra prohíbe el deseo. Creo que Deseo y la tierra es un libro de choque; el yo poético está sumergido en esa colisión de opuestos y entiende que no hay nada (nada ni nadie ni nunca) que pueda hacer por salvarse. O por protegerse. O por ceder, incluso. Además de «deseo» y «tierra» existen otras parejas: el fuego y el agua (deseo que hiere y deseo que se sacia/mancha), las voces y la música, el miedo y la pereza, Aida y Aidamaría, el amor y la violación e incluso la heterosexualidad y la homosexualidad.

-En uno de tus poemas apelas a la necesidad de «conocer las marcas secretas del cuerpo» como forma de «comprender el cuerpo». Esta idea ahonda en la línea de la vieja locución latina «Mens sana in corpore sano» que a su vez recuperó el filósofo Baruch Spinoza para su defensa de un conocimiento pleno inseparable del cuerpo (y entendido, claro está, desde «nuestra constitución antropológica como especie social», según la pertinente matización de Vicente Hernández Pedrero). Más recientemente, la psicoanalista polaca Alice Miller precisó en uno de sus ensayosque el cuerpo de los individuos «es la fuente de toda la información vital», que el «conflicto entre lo que sentimos y sabemos [...] está almacenado en nuestro cuerpo», que el cuerpo, en definitiva, «sabe de qué carece, no puede olvidar las privaciones», en la medida de que «el agujero está ahí y espera ser llenado». Entre las marcas secretas que tú señalas y los agujeros subrayados por Alice Miller, no debería sorprender que la «Mens sana in corpore sano», es decir, nuestra salvación como individuos singulares, sea, en opinión del propio Spinoza –así lo indica en las líneas finales de su Ética–, un logro «arduo», que «raramente se encuentra» y «tan difícil como raro», como lo es, en definitiva –concluye–, todo lo excelso.

Creo que mi escritura es, sobre todo, corporal. El cuerpo siempre hace ruido, distrae, marca lo que hay que hacer, sucede con la incomodidad, con el dolor, incluso con la sexualidad (en Clavícula, Marta Sanz habla de la consciencia corporal y cuenta que siempre, todos los días y en todo momento, duele algo). No creo que el cuerpo sea un límite («my body is a cage», Arcade Fire), sino un texto. Que leerlo es escritura. Primero, porque esa animalidad de los deseos –si la queremos llamar así– choca o se atraviesa con el deseo construido, aprendido y derivado de la experiencia: y eso soy yo. Y si leo mi deseo, no solo lo que busca para saciarse sino el deseo como tal, como fenómeno, como color, como sensación autosuficiente («no agua para la sed, sino la sed», Piedad Bonnett), comprendo. Segundo, porque el cuerpo es susceptible de ser marcado, de contar cosas de las que nosotras o nosotros posiblemente no querríamos decir nada: tengo cicatrices sobre las que no quiero hablar, pero están ahí, son visibles, enseñan. Tengo en la cabeza la marca de las gafas que llevaba a los doce años. Unas hendiduras en los hombros porque el pecho pesa y los sujetadores hacen daño. Huecos en el entrecejo por el acné. ¿Qué ha significado que yo tenga una mancha de nacimiento en la mano derecha, que me saliera un lunar en la mano izquierda a los quince, que haya considerado durante toda la adolescencia que la mancha era lo que me vino dado y el lunar lo que yo elegí? Imagina colocarte delante de alguien, quitarte la ropa y decir: ahora estúdiame, yo me callo, no te cuento nada, aprende de mí lo que puedas. Eso es, quizá, lo que me interesa de la poesía del cuerpo: cómo el cuerpo es identidad, cómo lo es por el ruido que hace, por la forma que tiene y por los actos a los que obliga y también porque la identidad se refleja a veces en el cuerpo, hiriéndolo. Y de eso no se puede escapar. El cuerpo es el sitio del que nunca podrás escapar. Porque de ti no escapas. El silencio y la conformidad del cuerpo raramente se hallan (o siempre, pero cuando ya no hay). Porque el cuerpo es un conflicto, una necesidad: el agujero. También me parece importante la noción de cuerpo como peligro: la experiencia de las mujeres siempre es conjunta a la experiencia de tener un cuerpo sexualizado. En mi caso, también me interesa el cuerpo desde mi posición de mujer no normativa, o sea: el cuerpo como sobra, carencia, como lo que aprendes que no encaja pero que después haces o no, pero en mi caso sí: encajar.


-Quisiera que comentases el poema “sábado 2005”, una invocación a cuando «aprendes» a desear, a la edad de diez años. Es interesante porque su tono descarnado permite romper el tabú con el que los adultos asumen la sexualidad por debajo de la legalidad, o sea, de la moral (una moral que para Alice Miller siempre se sitúa del lado del adulto y en contra de los menores). En este sentido, otro poema que también puede retumbar en la cueva de la moral del adulto es “sábado 2007”, donde hablas sin pudor de tus primeras borracheras a los doce años…

“sábado 2005” relaciona el deseo con la necesidad de no hacer lo que se debe hacer. Con el impulso espesísimo de huir y con descubrir el consuelo en la exageración: imaginar aniquilarse, no estar, hundirse en el sofá y callarse y estar sola. Es una protesta. Y en esa protesta se aprende a desear, o se aprende el deseo como lo contrario a lo que se debe; como algo que te diferencia del resto de personas, porque entiendes que tienes algo más agudo o más caliente o con muchas más raíces. A los diez años pasé un verano horrible: no quería salir a la calle, me daba miedo, y tenía muchas pesadillas y una sensación fangosa en el estómago. Eso es “sábado 2005”: una sensación fangosa y nueva que vaticinas que puede repetirse muchas veces. Si pienso en mi infancia, ese verano fue un punto de inflexión: empecé a pensar de otra manera. No sé si crecí, pero creo que en mi cabeza comenzó a sonar algo parecido a un verso de Berta García Faet: «padres, amigos, hermanos, profesores: soy un ser de deseo». Durante mi adolescencia me pregunté mucho si a todo el mundo le sucedía lo mismo (de hecho, me lo sigo preguntando). Recuerdo sentir que había un territorio prohibido delante de mí y que podía elegir entrar o no entrar. Y siempre elegí entrar, aunque entrar significara descubrir que solo podía hacerlo a medias, que iba a teñir para siempre (o no, pero para mucho tiempo) ese terreno de culpa y de desplazamiento. De esa tensión, supongo, entre el deseo y la tierra. A día de hoy no sé si ése es el terreno de la sexualidad, de lo retorcido o de la belleza; no tengo ni idea. Sí me parece el terreno desde el que escribo.

En cuanto al tema de la precocidad, no lo sé: quizá en este poema me refiero al deseo como riada que desplaza el eje de algunas personas («las personas como yo», te habría dicho antes; ahora sé que se trata de algunas personas, sin más), y dentro de esa riada entra una conjunción de hambres diferentes que es posible que tengan que ver con la sexualidad, pero que no se fundamentan en la sexualidad como tal. O al menos no en una sexualidad clara y autodeterminante: a los diez, once, doce años, todo lo relativo a la sexualidad es un fósforo que se prende en el estómago. Una sensación como de que va a llover y solo tú lo sabes. Quizá hablamos poco de ello, pero también pienso que quizá no lo comprendemos: contemplamos ese deseo (que se va moldeando a nosotras y nosotros a lo largo de la vida) desde lo adulto, desde lo concreto y formado y explorado y fundamentado; igual todo es más complicado, exploratorio e identitario. No sé. Creo que Las niñas prodigio de Sabina Urraca es un libro muy importante en este sentido.

Y, bueno, es interesante que hables de “sábado 2007”, porque lo cierto es que no he hablado con nadie sobre ese poema. Habla también sobre el desarrollo de la sexualidad, pero aquí sí que se ahonda en la culpa, porque durante esos dos años, quizá, se ha descubierto que eso no es «bueno» (se ha empezado a mirar «desde lo adulto» y se ha simplificado y demonizado); también sobre cómo la identidad empieza a hincharse y a ser algo más, algo que nos aleja de otras personas o que nos hace no entenderlas. Cuando pienso en mis primeras borracheras recuerdo sentirme concretísima, alguien que escogía lo que hacía, que se había convertido en una persona que iba más allá de lo que veían en su casa. Era una sensación bonita. “sábado 2007” habla sobre lo muchísimo que ocupa empezar a descubrir, sobre esa batidora que es la adolescencia, o el principio de ella. Si hay algo, debe estar entre todo eso: entre las canciones que te gustan, la bebida, las amigas, las enemigas, el peligro, el desconcierto, los insultos...

-Tras la representación de esos dos «sábados», inicias un tránsito lingüístico desgarrador por la adolescencia en el que persigues la búsqueda y la aceptación de la identidad en medio de un mundo hostil que aparentemente solo genera apatía, dolor, miedo e inseguridad, los pilares sobre los que, pese a todo, irá creciendo, moldeándose e imponiéndose el deseo. Esa misma adolescencia cainita que dibujasy que tiene el aire de pesadilla desquiciada propia de las primeras películas de Brian De Palma, como Carrie –título en el que la menstruación, al igual que en tu libro, desempeña un gran protagonismo–, te permite, no obstante, el refugio de la música anglosajona, la cual alcanza la categoría de tipi indio desde el que mimas y fortaleces espiritualmente a la identidad, dotándola, al fin, de sentido.

En el libro hay algunas voces que se repiten y que tejen y configuran un discurso que vulnera esa vomitona que es el propio discurso del yo poético: la voz de la madre, de la amiga, de la amante, del violador, de gente con la que hay un cruce... Como si escucharas sin saberlo una grabación en bucle de cosas que te han dicho y que te han marcado, que te han moldeado, que han sido buenas o malas pero que se encuentran en el terreno de lo otro, donde no hay comunicación: del infierno. Por lo tanto, ¿cómo huir? Yo a veces no quiero salir porque el mundo me da un poco de miedo y me agarro a cosas que me hacen sentir que soy una esfera en la que no puede entrar nadie. En Deseo y la tierra hablo de Joy Division, de New Order, de Violent Femmes, de The Smiths (porque estoy obsesionada con The Smiths) y también uso alguna frase de CigarrettesAftersex. Pero podría haber sido cualquier otra cosa: La piel del zorro de Herta Müller, My mad fat diary, Tumblr, Twitter, Lisa Simpson, la pintura de uñas negra o un cartón que tengo en mi habitación sobre el que pinté un montón de gotas de lluvia. Me interesa ese diálogo con lo que creemos nuestro. La necesidad de agarrarnos a cosas para dejar claro que somos eso y no un espacio yermo (no el «desierto que monologa» de VioletteLeduc: qué miedo). Para dejar claro que nuestro ruido no es gratuito, que está cimentado en algo. Por supuesto, tengo claro que la raíz de todas mis referencias pertenece a un yo adolescente, quizá postadolescente, que todavía no he superado. Al menos sé que no he superado su belleza, ni su desgarro, ni su lenguaje. La posición adolescente también es una posición marginal; implica ver el mundo, los constructos, los conceptos, a la gente, como algo que no se comprende, en lo que no se participa, de lo que a veces tienes que cubrirte porque, oye, yo no puedo con tanto ni tengo por qué poder con tanto todavía. La apatía que genera el mundo es lícita. El dolor que genera el mundo es una certeza que me hace ganar a mí. Después, citando a Luna Miguel, «la tristeza ya no es bonita, la vida ya no es injusta». Cuando estás en ese margen adolescente, puedes regodearte; y la música es el instrumento, el fondo, el soporte. «And if I seem a little strange, that's because I am». Mi refugio es una lista de 400 canciones de Spotify. También la foto de PJ Harvey de mi fondo de pantalla.

-En tus poemas persiste el grito nihilista, la rabia del marginado, la crítica a la normatividad y el discurso feminista, pero también mantienen el estilo sucio y transgresor que tuvieron para sus respectivas épocas –las décadas de 1970 y 1980– dos canarios por desgracia malogrados: Félix Francisco Casanova y Eugenio Millet.

Me interesa esa noción de lo sucio (además, estoy un poco obsesionada con Félix Francisco Casanova casi desde que empecé a vivir en La Laguna). Creo mucho más en la suciedad que en la limpieza. No sé cuándo me di cuenta de que escribo desde lo sucio, pero sí que tengo en cuenta esa posición e intento comprenderla; creo, y no sé si sucede por lo que nombras (el grito nihilista, la rabia del marginado, la crítica a la normatividad y el discurso feminista), que siempre me he sentido sucia. Quizá escribir para mí es un intento de decir: eh, oye, sí, mírame, ganas, estoy sucia y te lo voy a enseñar todo porque la suciedad es belleza. No es algo deliberado, creo que es mi voz, sin más, y que seré sucia escribiendo y también pensando y leyendo y estando. Es posible que «la rabia del marginado» y la «normatividad» me lleven a disfrutar mucho de jugar con el estilo. O sea: siempre tuve claro que yo no quería hacer las cosas como los otros, que tenía referencias férreas pero que yo, sujeto que no está en sino en otro lado, tenía que buscar. Que para decir otras cosas debía hablar diferente, o diseccionar mi habla y aprenderla. Esto me hace pensar en esa «relación privilegiada con la voz» de la escritura femenina de la que habla Hélène Cixous. Por supuesto, el discurso feminista me parece importantísimo dentro de la poesía: creo en la escritura como discurso que brota de una posición, de un lugar, y las mujeres ocupamos un lugar que ha sido guardado en la otredad y que se presenta como extraño. Y no es extraño. Quiero hablar de mi cuerpo y de mi miedo y de lo que me han hecho por ser lo que soy. A partir de ahí, todo: decir mucho, poder decirlo todo y, entretanto, quemarse. O dicho en palabras de Chantal Maillard: «Crecer es invadir». Y si crecer es invadir, habrá que inventar cómo. Cómo nosotras, nosotros: exactamente esto que somos, sea lo que sea. Creo que la conexión entre todo eso que nombras es el odio a la tierra. Tal vez un odio estéril, pero odio.

-Por último, ¿qué le dirías a los lectores para que se aproximen a las páginas de Deseo y la tierra?

Que escuchen Hyperballad de Björk y Unloveable de The Smiths.


Por Benito Romero

martes, 11 de diciembre de 2018

Curso virtual para 1º de Grado Estudios Clásicos 2018/2019

Cada año, la Biblioteca universitaria ofrece al alumnado de 1º Grado, el curso virtual : "Fuentes de información para los estudios universitarios". En el aprenderás entre otras cosas, a utilizar las herramientas adecuadas para buscar, seleccionar, evaluar y usar de forma correcta la información en el ámbito académico.




Presentación: El día 17 de diciembre a las 11:30 en el aula 3.2 del Anexo de Guajara

Curso: 1º de Grado en Estudios Clásicos. 

Asignatura : Técnicas de expresión en español,  que imparte la profesora Carmen Díaz Alayón.

Duración del curso: El curso virtual estará abierto con tutorización del 17 al 26 de diciembre, y se certificará a quienes lo superen con la calificación de "apto".

Auto-matrícula: Consulta aquí las Instrucciones de automatrícula_Estudios clásicos

Los contenidos del curso pueden ser consultados de forma permanente accediendo al curso en abierto disponible en la web de la biblioteca.